Jiaqing Emperor

Yo alabo tu corazón sincero: lo cual equivale a decir que lo acepto todo. Además, te hago donación a tí, oh rey, de un Ru Yi o cetro de felicidad, de jade blanco, de un collar de Corte de jade verde, de dos pares de saquillos grandes y ocho pequeños, en testimonio de afecto y de bondad.

(…)

La Corte Celeste no asigna el valor de preciosos a los objetos llegados de lejos, y todas las cosas curiosas e ingeniosas de tu reino tampoco pueden ser consideradas como algo de gran valor. Tú,
procura mantener la concordia entre tu pueblo, vela por la seguridad de tu territorio, sin flaquear en las cuestiones próximas o lejanas. He aquí, en verdad, lo que yo alabaría.
En lo sucesivo ya no será necesario arriesgar a unos enviados para venir tan lejos, realizando el esfuerzo inútil de viajar por tierra y por mar. Basta sólo con que sepas mostrar el fondo de tu corazón y aplicarte a la buena voluntad, y entonces podrá decirse, sin que sea necesario que envíes cada año representantes a mi Corte, que estás en la senda de la transformación civilizadora. Y para que la obedezcas durante mucho tiempo, te dirijo esta Orden Imperial.

 

Carta del emperador Jiaquing al rey de Inglaterra, Jorge III (1816)

(CHESNAUX, J. i BASTID, M. (1972). De las guerras del opio a la guerra franco-china. Barcelona. Ed. Vicens-Vives. Pàgs.65-68).

 

 

Los comentarios están cerrados.

  • “Consagré mi vida a conocer la sabiduría y también la locura y el desvarío. Ahora comprendo que era tan fútil como escribir en el agua, pues donde hay sabiduría hay también pesar. Y quien atesora conocimiento, atesora dolor“ Al Mualim, Assassin's Creed
A %d blogueros les gusta esto: