El códice

El códice

Escrito por Altaïr Ibn-La’Ahad, el códice consiste en una recopilación de comentarios, pensamientos privados y cavilaciones de su autor. Altaïr comenzó su redacción durante sus viajes a la fortaleza templaria de Chipre y arroja luz sobre su vida como líder de la Hermandad hasta sus últimos días. A menudo, Altaïr meditó sobre la idea de lo correcto y lo incorrecto, sobre la antigua enemistad entre templarios y Asesinos, los matices del credo y las verdades ocultas reveladas por el Fruto del Edén. El códice expone un retrato personal y complejo de su autor, un hombre dedicado a la causa de la Hermandad, pero al mismo tiempo turbado por los conocimientos adquiridos y por un temor creciente a su propia muerte.

El códice es tanto personal como técnico; Altaïr incluyó varios diagramas e ilustraciones que muestran con detalle los avances tecnológicos y científicos que le fueron revelados por el Fruto del Edén. Entre otros, un modelo rudimentario del sistema solar heliocéntrico (una idea varios siglos anterior a Nicolás Copérnico), algunas ilustraciones de diversas técnicas de los Asesinos y el diseño de una de las primeras armas de fuego camufladas, que adoptaba la forma de una hoja oculta modificada. Además, Altaïr había ocultado un mapa del mundo en el códice, que fue revelado por la exposición al Fruto del Edén. Esta información permaneció oculta a la Hermandad de los Asesinos hasta el Renacimiento.

Tras la desaparición de Altaïr de las páginas de la historia, el códice llegó a manos de los mongoles y permaneció en ellas hasta la llegada de Marco Polo. Polo recuperó el códice durante su visita al palacio de Kublai Kan y lo trajo consigo a Venecia. En 1321, amenazado por la reaparición de los templarios, Polo confió el códice al Asesino Dante Alighieri. No obstante, los templarios descubrieron el plan de Alighieri para transportar el códice a España y lo asesinaron. Cuando el códice cayó en manos del sucesor de Dante Alighieri, Doménico Auditore, los templarios lo persiguieron y Doménico desperdigó las páginas del códice por el puerto de Otranto, en el sur de Italia.

A lo largo de los años, los descendientes de Doménico Auditore trataron de recuperar el códice, con resultados diversos. El códice y su ubicación estuvieron fuera del alcance de  la Hermandad hasta el año 1499, cuando Ezio Auditore, con la ayuda de Leonardo da Vinci, consiguió reunir y descifrar las 30 páginas.

 

Fuente: Enciclopedia Assassin’s Creed

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  • “Consagré mi vida a conocer la sabiduría y también la locura y el desvarío. Ahora comprendo que era tan fútil como escribir en el agua, pues donde hay sabiduría hay también pesar. Y quien atesora conocimiento, atesora dolor“ Al Mualim, Assassin's Creed
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