Assassin’s Creed III. Personajes: Benjamin Franklin

N.1706

Benjamin Franklin fue un célebre inventor, diplomático y uno de los que firmaron la Declaración de Independencia. Lo más parecido a una estrella del rock en aquella época.

Benjamin Franklin nació en Boston en 1706, el décimo hijo de un fabricante de jabón. ¡Diez hijos! Supongo que sus padres no podían permitirse un televisor. Claro que tampoco existían.

Empezó a trabajar en 1718 como aprendiz en la imprenta de su hermano. Sin embargo no se llevaban muy bien, especialmente después de que el mayor de los Franklin averiguase que su joven hermano Benjamin había estadi escribiendo para el periódico con el seudónimo de Silence Dogood, y su columna era bastante popular. Siendo la naturaleza humana como es, el hecho de que su columna fuera popular le parecía lo más grave.

Benjamin huyó en 1723 y se dirigió a Filadelfia, donde prosiguió su carrera en imprentas y diarios hasta que compró la Pensilvania Gazette. Me refiero al negocio, claro, no a un número del periódico. Eso no habría sido mucho logro, no? Permaneció en Filadelfia durante gran parte de su vida, cuando no estaba recorriendo Europa.

Franklin tenía un don para la persuasión que le convertía en el diplomático ideal. En 1757 viajó a Londres para representar a Pensilvania en una batalla legal contra la familia Penn. Fue el primero de muchos viajes a Gran Bretaña por asuntos políticos en los que ejerció como representante de los estados de Massachusetts, Georgia y Nueva Jersey. De hecho, Franklin pasó en Europa la mayor parte de la revolución, aunque acudió a las colonias para participar en la redacción de la Declaración de Independencia.

Franklin fue un gran detractor de las imposiciones británicas en las colonias (como la Ley del Timbre), y aunque su principal preocupación era luchar por los derechos de los colonos como ciudadanos británicos, finalmente acabó aceptando (como muchos otros Padres Fundadores) que la única solución era la independencia. Por desgracia, el cambio de opinión de Franklin le granjeó la enemistad de su hijo William, el gobernador real de Nueva Jersey. William se mantuvo firme y activo como lealista, y no volvió a dirigirle la palabra a su padre.

Cuando no estaba fundando una nueva nación (y destruyendo su familia en el proceso), Franklin se dedicó a  la ciencia, inventando artilugios como lentes bifocales y estufas de leña más eficaces cuando no se dedicaba a describir la Corriente del Golfo o a descubrir cómo funcionaba la electricidad. ¿Qué has hecho tú hoy? Calentarte la comida en el microondas y pasarte el día en gayumbos. Así, aprovechando tu vida.

Por lo visto también era un mujeriego. ¡Madre Mía! Este tío conoció a muchas mujeres durante su estancia en Europa. No hay documentos históricos que mencionen lo que veían en él; desde luego, por su cara no era. Quizá a las mujeres les gusten los tipos inteligentes.

Pero si eso fuera cierto, yo no estaría aquí. Estaría en Portugal rodeado de mujeres, y tú estarías mirando a una pantalla vacía.

Fuente: Base de datos del Animus

Haytham_Kenway_és_Benjamin_Franklin

Hombre: ¡Malditos rateros! Esta condenada ciudad me va a matar…
Haytham: Pareces agitado, amigo.
Hombre: Eso es porque lo estoy. Bastante, de hecho.
Haytham: ¿Qué ha pasado?
Hombre: Me han robado. Un ladrón y un cómplice… Y aunque he conseguido recuperar lo que es mío, me temo que ya no sirve.
Haytham: ¿Hablas del libro? (Porque el hombre lleva un libro entre las manos)
Hombre: ¡No es un libro cualquiera! Es un almanaque. El primero que escribí. Benjamin Franklin. Encantado de conocerte.
Haytham: Haytham Kenway. (Se estrechan la mano)
Franklin: Acabas de llegar a Boston, ¿no?
Haytham: ¿Por qué lo dices?
Franklin: Porque veo que aún posees virtud. Pararte a ayudar a un viejo patán como yo… No… no pretendo avasallarte, pero… pareces un hombre de acción. Si consigues encontrar las páginas perdidas, te recompensaré.
Haytham: No estoy seguro de que…
Franklin: Venga, no pasa nada. Si tienes tiempo, estupendo. Si no, qué se va a hacer. Esto a mí ya no me sirve de nada en este estado. Pero si de alguna forma consiguieras recomponerlo, me encontrarás dentro de esa tienda de ahí.
Haytham a Lee: Vaya, esto ha sido interesante…

guión Assassin´s Creed III. Secuencia 2. Bienvenido a Boston

El gremio de las sombras

Poor_Richard_Almanack_1739

El Almanaque del pobre Richard (enPoor Richard’s Almanack o Almanac) fue un almanaque anual publicado por Benjamin Franklin, quien adoptó para su publicación el seudónimo de “Pobre Richard” o “Richard Saunders”. La obra apareció continuamente desde 1732 hasta 1758. Fue un éxito de ventas para un panfleto publicado en las colonias británicas en América; se imprimían unos 10.000 ejemplares cada año.

Benjamin Franklin y la masonería

Benjamín Franklin, prócer de la masonería norteamericana, ostenta con legítimo mérito la paternidad de la idea de la revolución buena, a la vez que ha sido, sin lugar a dudas, su gran estratega y el más inteligente de sus propagandistas.
La vida de Benjamín Franklin coincide con una época de cambios profundos en el mundo occidental, particularmente en Europa y América del Norte. Es por ello que el contexto en el que se desarrolla este nuevo libro de Paolo Zanotto constituye un desafío para los investigadores y una gran noticia para todos aquellos interesados en la denominada “Era de las Revoluciones” y el papel que jugaron en ella los masones.
Muchos historiadores se han preguntado seriamente si la Revolución Norteamericana fue obra de la masonería, y la Independencia de los Estados Unidos de América un triunfo masónico. La respuesta es compleja pero podemos encontrar en los entresijos de la obra de Zanotto algunas claves. De hecho, Benjamín Franklin entendió tempranamente que la masonería jugaría un rol preponderante en la unidad política y social de las colonias, actuando como factor socializador, de confraternidad y unidad de objetivos.
Se puede afirmar que el ejército norteamericano era, en realidad, el ejército del masón Washington y que todo su estado mayor fue integrado por masones. El propio marques de La Fayette llegó a reconocer, ante oficiales y camaradas, que sólo tuvo acceso a posiciones de mando luego de haber sido iniciado francmasón. Del mismo modo, el masón Benjamín Franklin preparó, durante años, la política exterior de la Revolución operando principalmente en Francia y en Inglaterra, donde importantes sectores masónicos apoyaban la independencia de las colonias, asunto que se vio reflejado en el propio Parlamento Británico. En definitiva, todo el proceso revolucionario norteamericano está íntimamente asociado a la masonería y ningún ciudadano de los Estados Unidos de América dejaría de reconocer la influencia de esta Sociedad en la construcción de la Nación.

Nada es verdad...Todo está permitido...

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  • “Consagré mi vida a conocer la sabiduría y también la locura y el desvarío. Ahora comprendo que era tan fútil como escribir en el agua, pues donde hay sabiduría hay también pesar. Y quien atesora conocimiento, atesora dolor“ Al Mualim, Assassin's Creed
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