ACIV: Black Flag. Personajes.- Bartholomew “Black Bart” Roberts.

 “Mi máxima será vivir una vida corta pero feliz”

Bartholomew “Black Bart” Roberts

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También era la reencarnación* de Aita un miembro de la Primera Civilización y marido de Juno.

* para esto hay que creer en la reencarnación… aunque, con ese increíble parecido, resulte difícil de contradecir.

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Nacimiento: 1682, Gales.

Muerte: 1722, costa oeste de África.

Originario de Gales, se conocen pocos detalles de la vida de John Roberts, el nombre real de quien pasaría a ser conocido como “Black Bart” tras su muerte.

Se cree que se echó a la mar a una edad muy temprana-alrededor de los 13 años-, pero no hay mención alguna a él en ningún documento histórico hasta su célebre aparición en 1718 a bordo de un barco mercante originario de Barbados. Solo un año más tarde, nuestro conocimiento de la vida de Roberts es bastante más amplio. Ahora sabemos que fue obligado a entrar en la piratería por el conocido Howell Davis mientras trabajaba a bordo de un barco esclavista bajo las órdenes del capitán Abraham Plumb.

Y aunque es probable que Roberts no tuviera intención de convertirse en pirata, cuando se le presentó la oportunidad, dicen que pronunció estas palabras: “Mi máxima será vivir una vida corta pero feliz”.

Unos mese después Davis fue asesinado en un emboscada en la isla portuguesa de Príncipe y Roberts fue elegido de forma rápida y unánime para sustituirlo.

Sin duda fue una prueba del carisma natural y el liderazgo de este hombre, puesto que solo llevaba unos meses ejerciendo como pirata. En estas fechas adoptó el nombre de “Bartholomew”, inspirado probablemente en el infame Bartholomew Sharpe, un pirata de cierto renombre desaparecido dos décadas antes.

Roberts, gran estratega y uno de los piratas más inteligentes de la Edad de Oro de la piratería, era robusto, atractivo y gustaba de vestir con elegancia. De aspecto señorial aunque sencillo, tenía el cabello de color oscuro, al igual que su piel tras casi dos décadas en el mar. Solía llevar encima numerosas pistolas atadas al extremo de largos fajines de seda que colgaban por encima de su hombro.

Sus tácticas solían ser muy radicales, aunque estaban pensadas con mucho cuidado. Jamás actuaba con precipitación, pero sus ideas parecían suicidas a aquellos no familiarizados con sus métodos. Responsable de la captura de unos 400 barcos a lo largo de sus tres años como pirata, superó con creces las estadísticas de cualquier otro pirata de la época, aunque la mitad de sus presas fueran pequeñas piraguas y embarcaciones por el estilo.

Sin duda la hazaña más audaz de Roberts fue el robo de un barco cargado de tesoros perteneciente a una flota portuguesa fuertemente armada de 42 barcos. La historia cuenta que Roberts enarboló una bandera falsa y navegó entre los barcos fondeados hasta que dio con un oficial asustadizo al que tomó como rehén. Tras amenazarlo de muerte, le preguntó donde estaba amarrado el barco más valioso de la flota. Cuando el joven lo señaló, Roberts navegó hasta él, lo tomó sigilosamente y se alejó sin que el resto de la flota advirtiera lo que estaba sucediendo.

Roberts no se oponía a la esclavitud, pero en su barco puso en práctica una política más abierta que permitía a los hombres africanos trabajar como hombres libres. No obstante, participaba en ocasiones en el comercio de esclavos cuando su situación económica así lo requería y no dudó en incendiar un barco esclavista con 80 hombres encadenados en la bodega simplemente porque le perseguían y no tenía espacio en cubierta para transportar a los esclavos.

Poco después de este incidente, las autoridades británicas siguieron el rastro de Roberts hasta la costa occidental de África, no muy lejos del lugar donde había iniciado su carrera como capitán. Emboscado por sus enemigos, cuentan que Roberts se vistió con sus mejores galas antes de salir a cubierta, al alcance del fuego de cañón y la metralla. Una andanada de proyectiles le desgarró la garganta y Roberts cayó junto a uno de sus cañones mientras se desangraba en silencio.

Sus hombres, creyendo que descansaba, reprendieron a su capitán antes de descubrir lo que ocurría. Cuando se dieron cuenta, ya estaba muerto. Recogieron su cuerpo y lo arrojaron al océano, dándole el entierro digno de los marineros y negando a los británicos toda opción de transportar su cuerpo a Inglaterra para exhibirlo en público. Así, con un tranquilo chapuzón, acabó la tempestuosa vida del resuelto y audaz Bartholomew “Black Bart” Roberts.

Fuente: Archivos de Abstergo

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Black Bart

Todos los hombres desean vivir según un credo, ¿no? Pero al menor revés, recurren a sus instintos antes que a las leyes que los rigen.

¿Pero de qué sirve un credo si no impele a los hombres a actuar de acuerdo con él? 

ACIV BF. Sec 10.- La jugada de “Black Bart”

Nada es verdad...Todo está permitido...

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  • “Consagré mi vida a conocer la sabiduría y también la locura y el desvarío. Ahora comprendo que era tan fútil como escribir en el agua, pues donde hay sabiduría hay también pesar. Y quien atesora conocimiento, atesora dolor“ Al Mualim, Assassin's Creed
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